Trenes

El Billar de Lucrecia, México 2010/ Primera edición



te imagino vendiendo chucherías

contándole a la gente lo lindo

lo maravilloso que es vivir en el Perú

vendiendo en un idioma que no existe

un país que tampoco existe

puedo ver a mi hermana vendiendo

en un pueblo de nombre impronunciable

compitiendo con turcos alegres

hábiles vendedores de baratijas

entre alfombras y sedas

la estudiante de cabello largo

la muchacha pobre de San Juan de Miraflores

(cerca de lo que algún día con suerte 

llegará a ser un tren)

vendiendo como quien se vende a sí misma 

como quien recupera una parte

de su orgullo perdido 

exigiendo el precio más alto

     dientes blancos  

que llamará collar de piraña y ella luce

con verdadera dignidad  

piel marrón de huaco

que conseguirá admiren

mirada de bronce como la de los embrutecidos

en las minas

manos enrojecidas por el trabajo negro

tú les dirás que es su color natural